Daniel Grao: “Almodóvar es más que un director, es un símbolo”

Cinema JoveDaniel Grao, premio Un Futuro de Cine en la 31ª edición del festival Cinema Jove, es el actor del momento. Su Xoan, el atractivo pescador de Julieta, el último film de Pedro Almodóvar ha captado la atención de crítica, medios y público convirtiéndose en el último descubrimiento del cineasta. Sin embargo, Grao lleva muchos años labrándose una carrera tanto en el cine (Fin), la televisión (Luna, el misterio de calenda, Sin identidad) y el teatro (La Piedra Oscura). Con una base de fans que va  desde los 20 a los 50 años (“Todos los targets”, dice él bromeando), el sabadellense disfruta de sus minutos de gloria. Minutos que se convertirán en años, lustros y décadas, puesto que los proyectos le caen del cielo. En breve, trabajará en la adaptación televisiva de La catedral del mar, el archi-famoso best-seller de Ildefonso Falcones para Antena 3, en dónde le veremos con barba y greñas, y seguirá girando con La Piedra Oscura, obra que aún no guarda en un cajón. Hablamos distendida y alegremente con él.

Buenos días, Daniel. ¿Conocías Cinema Jove antes de esta edición?

Sí, lo conocía muy bien puesto que muchos compañeros míos han presentado cortos en anteriores ediciones. En mi época de estudiante, mi amigo del alma, el actor y director teatral Jorge Ramón Serrano, ganó el premio del festival con su corto.

Cinema JoveY hablando de festivales, ¿podrías contarnos un poco cómo fue la experiencia de presentar Julieta en el Festival de Cannes?

Era mi primera vez en el festival y me pareció excesivo a la par que maravilloso. Lo que más recuerdo es como fue recibida la película y ese paseo por la alfombra roja con todo el equipo y la música de Chabela Vargas de fondo. ¡Además, la cinta gustó mucho! Después de la proyección hubo unos aplausos larguísimos… fue todo muy emotivo, como un sueño. Y por supuesto, ¡esa noche lo festejamos por todo lo alto! En mi memoria, Cannes ha quedado como una experiencia muy divertida y llevadera, un poco surrealista, pero muy festiva y emocionante.

¿Crees que Julieta ha jugado un papel clave para que se te conceda el premio Un Futuro de cine en esta edición de Cinema Jove?

Estoy seguro. Sin embargo, creo que ha sido un año en el que han coincidido varias cosas. De pronto el azar tiene eso, hace que confluyan varios proyectos. Me consta que se había barajado mi nombre para otras ediciones, no obstante, creo que este año había demasiadas excusas perfectas para dármelo a mí: Julieta, Acantilado… y ese momento “mío” que estoy viviendo.

Un momento que te has encontrado, ¿no?

Por supuesto. Nunca tienes idea de cuándo va a ser. De hecho se estrenan cosas que tú has hecho hace un año o más, pero mágicamente, todas coinciden en el tiempo, las promociones se juntan y de repente, ¡ese tiempito estás en todas partes!

Puede que Julieta te haya puesto en el foco de atención para un tipo de público, pero realmente había mucha gente, sobretodo adolescentes y jóvenes, que ya te seguía desde Fin, Sin identidad y Palmeras en la nieve.

Trabajando llevo ya unos años, claro. Si sueno más o menos a la gente… siempre depende de lo que pase con el producto en el que estás metido. La televisión, por ejemplo, es una cosa muy inmediata para aparecer, pero también para desaparecer. Se nota mucho la época en la que se emite una serie en la que tú estás y el tiempo en que eso deja de ocurrir. Y más en mi caso, que no he estado en una única serie durante mucho tiempo. Además, me gusta jugar mucho con los personajes y me encanta que cada uno sea distinto de aspecto y personalidad y, claro, eso también distrae a la gente.

Cinema Jove¿Qué me puedes contar del teatro y, en concreto, de la obra La piedra oscura?

Como actor, es el proyecto más arriesgado, honesto y sincero que he hecho. La piedra oscura es la obra en la que siento que pongo más carne en el asador, tanto por la historia como por lo que demanda el personaje. En general, ningún trabajo se debería hacer a medias, pero La piedra oscura es imposible hacerla a medias. O te metes de lleno en ese viaje, o fracasas. Y es un viaje muy intenso emocionalmente aunque luego, en la función, apenas me muevo de un camastro. La obra es solamente una conversación entre dos personajes de una hora y diez minutos. Sin embargo, lo que hay que atravesar emocionalmente y lo que hay que asumir como personaje… es lo más intenso que me ha tocado hacer jamás. No obstante, estoy enamorado de este proyecto y me alegro que se haya hecho tan grande. Nació para estar un mes en la sala princesa de Madrid y lleva ya dos años girando. En septiembre volvemos a Madrid, en el Teatro Galileo, e incluso nos vamos a París. La piedra oscura seguirá en activo hasta diciembre y después no la cerramos en un cajón ni la matamos, sólo nos la guardamos un tiempo.

Cinema Jove¿Conocías la historia entre Federico García Lorca y Rafael Rodríguez Rapún antes de la obra?

De joven compré Los sonetos del amor oscuro, libro que Lorca había escrito al Tres Erres (Rafael Rodríguez Rapún). Sabía que había sido un amor del poeta y que había sido secretario de la compañía La barraca pero no sabía mucho más, porque realmente no hay mucho más de esta figura. Alberto Conejero, el autor de la obra, realmente tuvo que explorar e investigar mucho para alzar una pieza de ficción llena de detalles y nombre verídicos.

¿Cómo empezaste en el mundo de la interpretación?

Yo me metí en este mundo a los 17 años por un profesor de literatura del instituto, Jesús Alonso. Tenía un grupo de teatro para aficionados el viernes por la tarde llamado La mandrágora y hacían textos de autores clásicos. Yo estaba en una época en la que no sabía que quería ser actor y estaba muy perdido como estudiante y en la vida; pero quise probar. Y allí encontré a Lorca, leí Un poeta en Nueva York y el poeta se convirtió en mi primer amor. El primer espectáculo de la compañía, El ritmo de la serpiente, basado en textos de Lorca con música flamenca plantó la semillita de lo que ahora es mi profesión. Sin embargo, tardé un poco más en decidirme.

¿Cuándo te lo planteaste realmente?

Cuando entré en la escuela Nancy Tuñón de Barcelona, lugar que recuerdo con mucho cariño. Las clases de interpretación fueron una herramienta de autoconocimiento maravillosa. En los primeros años no pensaba en ser actor, simplemente me había apuntado para volver a sentir lo que había experimentado en el grupo de aficionados. Sin embargo, las clases funcionaron como una terapia personal. En esa época estaba perdido, confundido y no sabía por dónde tirar. El ambiente familiar era poco propicio; pero en la Nancy descubrí que todo aquello era material para trabajar y entonces empecé a agradecerlo todo: lo positivo y lo que antes consideraba negativo. Siempre digo que la interpretación me salvó la vida, ya que gracias a ello, le di la vuelta a todo lo que consideraba negativo. No fue hasta más tarde que me dije, ¿y si convierto esto en mi profesión? En primer lugar, había entrado en la escuela para reencontrarme conmigo mismo y experimentar con mis emociones, mi cuerpo y mi voz.

1606DGS4737En Fin apareces con Andrés Velencoso y en Acantilado con Jon Kortajarena. ¿Cómo es trabajar con modelos?, ¿impone?

¿Con modelos, perros y niños? (risas) Hombre, son guapísimos, lógicamente. Yo no los conocía personalmente antes de trabajar con ellos, sólo los “conocía” a través de su imagen y en los dos casos me sorprendió el mismo aspecto. Los dos tienen una imagen muy masculina e imponente pero, en realidad, tienen una energía de chavalín. Son majos, relajados y muy suaves en su trato. Pero si no hablas de tú a tú y solo has visto esas fotos que tienen… pues claro, imponen.

¿Qué te parece ser el nuevo chico Almodóvar? Es una etiqueta muy trillada, pero eso sí, una vez la consigues, la tienes para siempre.

Yo estoy encantado de tenerla. No soy muy amigo de las etiquetas en general, pero para un actor, Almodóvar es más que un director o un proyecto, es como un símbolo de alguna manera. Su manera de trabajar es brillante. En algunas secuencias, te deja disparar primero para ver por dónde llevas tú la escena. Entonces, él te hace saber si le gusta o no diciéndote cosas del tipo: “me gusta de gesto y de voz”, es decir, “me gusta la intención que llevas”. Eso no quiere decir, sin embargo, que el trabajo ya esté hecho. A partir de ahí, él juega y moldea. De Almodóvar, sobretodo, recuerdo su sentido del humor.

¿Te veremos en otra película suya?

¡Ojalá! Firmo ya, vamos. Y me encantaría cambiar de look, que el nuevo personaje no se pareciese en nada a Xoan.

Cinema Jove¿Te han salido nuevos proyectos a raíz de Julieta?

Últimamente, ha habido bastante interés mediático. A nivel de promoción he notado la diferencia. Y también, estoy viendo esa “cosa internacional” que tiene Pedro Almodóvar. Aunque la cinta no ha llegado a muchos países aún, su pasó por Cannes, la plataforma internacional de lanzamiento más importante, ha hecho que ya me salgan algunas pruebas fuera del país. Hay movimiento.

¿Podrías darnos tu visión sobre los números de taquilla de Julieta en España respecto a otros países?

Los franceses lo aman. Ya lo vi en Cannes. Y su última película tiene algo más europeo, más contenido, en definitiva, más francés. En España, aunque no fue un fracaso ni mucho menos, tuvo una acogida tibia porque se juntaron algunos factores como la polémica de los papeles y ese cambio de rumbo en el cine del director, que ya no es tan “típicamente almodovariano”.

Por último, ¿qué opinión tienes de las redes sociales?

Pues soy un poco adicto, la verdad. He entrado tarde, pero me ha pillado adicción (risas). Yo lo utilizo mucho laboralmente para informar en lo que estoy y publicar fotos de rodaje. Ahora tengo una website, con un reel general de mi trabajo y, la verdad, estoy muy contento con el resultado.

Texto: Marina Cisa

Fotos: Daniel García-Sala

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